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TOMEMOSLO EN SERIO

Cómo hablar con tus padres

Sí, ya lo sabemos: “hablar de sexo” con tu mamá y con tu papá suena tan emocionante como estar parado sobre un clavo oxidado. Pero no temas, con la mentalidad y preguntas correctas, tus padres pueden convertirse en recursos increíblemente útiles para ti y para tu pareja a medida que te gradúas para continuar con la siguiente etapa de tu vida. No seas tímido y acércate a ellos para pedirles apoyo; para eso están. Si te sigue costando trabajo pensar en ellos como apoyo, piénsalo de esta forma: ellos ya pasaron por eso.

A continuación te mostramos algunas sugerencias sencillas y fáciles que te guiarán a través del proceso:

• Acércate a tu papá o a tu mamá, no a los dos al mismo tiempo. Es mejor empezar con quien te sientas más cómodo.

• Está bien sentirse nervioso y decir que te sientes de esa manera. De esa forma tu papá o tu mamá sabrán que te costó mucho trabajo acercarte a él o a ella y eso les dejará claro que éste es un tema serio para ti.

• La clave es buscar el momento adecuado. No atrapes a tu mamá cuando esté a punto de salir. Es importante que no haya ningún tipo de limitaciones de tiempo.

• El lugar: No empieces con “la plática” frente a muchas personas. Es preferible buscar un lugar privado y más íntimo. La casa es un buen sitio, pero también podría serlo tu cafetería favorita a una hora en la que no haya mucha gente.

• Conoce tu caso y cuánto deseas decirle a tu mamá o papá. No hay problema si utilizas a un amigo(a) como ejemplo para saber cómo reaccionarán, por ejemplo: “Julia y su novio están pensando en tener relaciones sexuales, ¿qué piensas de eso?

• No saques temas candentes que sepas que provocarán discusiones. Empieza con algo que tenga menos probabilidad de provocar peleas y que sea más adecuado para ir obteniendo lentamente las respuestas que buscas.

Cómo hablar con tu pareja

Pongámoslo de esta forma: si no puedes hablar de sexo y la anticoncepción con tu pareja, en primer lugar no deberías tener relaciones con él o ella. ¿Verdad? Bien. Ahora que ya establecimos eso, deshazte de la idea de que hablar de anticoncepción tiene que ser una conversación desagradable.

A continuación mostramos algunas sugerencias sencillas y fáciles que te guiarán a través del proceso:

• Trata de elegir una actividad que realices normalmente –patinar en hielo, ir de compras, un concierto– para facilitar cualquier tensión que pudiera surgir.

• Después aborda el tema sutilmente. Podrías empezar la plática contando una historia que escuchaste con tus amigas: ¿qué piensa tu pareja de este tema? ¿Qué haría él o ella si se encontrara en esa situación?

• Si realmente te sientes incómodo(a) puedes escribir una carta muy dulce abordando el tema. Eso le dará a tu pareja tiempo para pensar sobre el asunto, de manera que estén en la misma sintonía cuando empiecen a hablar.

• Siempre funciona cuando le dices a tu pareja que él / ella realmente te importa y que tú estás muy interesado(a) en saber su opinión acerca del tema.

• Finalmente, no olvides el sentido del humor. Recuerda que tener relaciones sexuales puede ser muy divertido, especialmente cuando ambos toman en cuenta la seguridad y manifiestan un comportamiento maduro.

Cómo hablar con tu doctor

Es de suma importancia hablar con un doctor antes de tener relaciones sexuales. No hay nadie mejor a quien puedas recurrir a medida que tu cuerpo experimenta cambios muy normales en esta etapa de tu vida. Las prácticas médicas avanzan constantemente y un médico podrá proporcionarte toda la perspectiva y asesoría dependiendo de tus necesidades especiales.

Aunque pueda horrorizarte tener que acercarte a tu médico familiar o ginecólogo –¡podría ser el mismo que asistió el parto de tu madre en el hospital!–, recuerda que ellos se desenvuelven con base en la confidencialidad y son los únicos que pueden ayudarte.

A continuación mostramos algunas sugerencias sencillas y fáciles que te guiarán a través del proceso:

• Háblale acerca de tus temores y dile por qué estás nervioso(a); él(ella) es un profesional y está capacitado(a) para guiarte con facilidad a través de esta situación.

• Recuerda que los doctores se desenvuelven con base en la confidencialidad. Si vas con el médico al que también consulta tu mamá, hazle saber que no deseas que nadie sepa que lo visitaste.

• Tener algunas notas a la mano siempre ayuda. Escribe lo que deseas saber para que no olvides nada importante.

• Si no entiendes lo que te dice, haz preguntas. Su trabajo es ayudarte.

• Por último, pero no por ello menos importante: ¡escucha tus propios sentimientos! Si sientes que no te da la información que necesitas o no te genera la confianza esperada, busca un nuevo médico.

R.LA.WH.05.2010.0030 / R.LA.WH.06.2010.0040